Ulises Heureaux

Presidente

Ulises Hilarión Heureaux Lebert, conocido como Lilís, fue un militar y político dominicano. Fue presidente de su país en tres ocasiones: del 1 de septiembre de 1882 al 29 de enero de 1883, entre el 6 de enero y el 27 de febrero de 1887, y nuevamente desde el 30 de abril de 1889 hasta su asesinato en 1899. Su forma de gobiernodictatorial condujo al país a la bancarrota, situación que provocó una fuerte inestabilidad política y fue la causa principal de la posterior intervención norteamericana de 1916.

Ya obtenida la restauración de la República, siguió secundando al General Luperón, trabajando junto a él para derrocar a Buenaventura Báez quien había obtenido el poder pero cuya forma de gobernar no agradaba a Luperón.

Al surgir el Partido Azul y ascender a la presidencia Ulises Francisco Espaillat, Lilís, que se había convertido en uno de los líderes de ese partido, fue nombrado Ministro de Guerra y Marina.

Luperón alcanzó la presidencia en 1879, pero escogió permanecer en su tierra natal donde se estableció como un próspero mercader de tabaco, delegando en Heureaux la autoridad en Santo Domingo.

El padre católico Fernando Arturo de Meriño asumió la presidencia en septiembre de 1880 siendo Heureaux nombrado Ministro de Interior y Policía. Al término de dos años, Meriño le pasó las riendas del gobierno a Heureaux, quien mantuvo un gobierno democrático hasta 1 de septiembre de 1883.

Las administraciones de Luperón y Meriño propiciaron una relativa estabilidad política al país situación que se mantuvo en el primer periodo de Heureaux, donde solo se verificó un levantamiento de relevancia.

Para 1884, con el partido azul como entidad política dominante, no había ni un potencial sucesor entre los varios caudillos locales que constituían el grupo de líderes de la república. Luperón que seguía siendo el líder del “Partido Azul”, decidió apoyar al General Segundo Imbert, mientras que Heureaux apoyo la candidatura del General Francisco Gregorio Billini. Heureaux aseguró a Luperón que se pondría de lado de Imbert en caso de que el mismo ganara las elecciones, pero cometió un fraude al llenar de votos las urnas de precintos clave y asegurando de esa forma la elección de Billini.

Después de ser electo el 1 de septiembre de 1884, Billini se resistió a los esfuerzos de Heureaux para manipularlo, a lo que este respondió esparciendo rumores de que Billini decretaría una amnistía política con el fin de poder conspirar con el ex-presidente Cesáreo Guillermo en contra del liderazgo de Luperón en los Azules. Esto trajo como consecuencia una crisis gubernamental que forzó a Billini a renunciar el 16 de mayo de 1885.

Billini fue reemplazado por el vice presidente Alejandro Woss y Gil, y Heureaux asumió un rol más activo bajo el nuevo gobierno debido al gran número de seguidores que ocuparon puestos en la administración pública. Heureaux asumió el control de la armada para enfrentar la rebelión liderada por Guillermo, quien se suicidó antes de ser capturado, hecho que ayudó a mejorar las relaciones entre Heureaux y Luperón, enemigos de por vida de Guillermo.

Luperón en consecuencia apoyó a Heureaux en las elecciones presidenciales de 1886. El fraude electoral que cometió de nuevo llevó a los seguidores de su oponente, Casimiro de Moya, a una rebelión armada en el Valle del Cibao. Apoyado por Luperón , Heureaux suprimió brutalmente el levantamiento, poniendo fin al sentir de descontento que había copado ala sociedad dominicana.

Habiendo obtenido el poder nuevamente, Heureaux lo mantuvo en sus manos por el resto de su vida. En 1888 exilió a su mentor Gregorio Luperón, y al año siguiente forzó al Congreso a pasar una reforma constitucional aboliendo el impedimento a la re-elección presidencial y eliminando el sistema de votación por voto directo. Para expandir su base de poder e influencia, incorporó en su gobierno a miembros del partido político rival: los Rojos .

También desarrolló una amplia red de espías, informantes y policías secretos con el fin de prevenir rebeliones, asesinar o forzar el exilio de políticos negados a cooperar con su gobierno.

Heureaux y sus seguidores se enriquecieron a través de grandes inversiones privadas en la pujante economía de exportaciones. El punto era que “la separación entre los bienes privados del presidente y las finanzas del Estado era vaga, fluida y casi inexistente.”

La agudización de la crisis económica incentivó a los integrantes de la Junta de Jóvenes a programar la eliminación física del tirano. La entidad fue creada por Horacio Vásquez, quién participó en la fracasada “Revolución de los Bimbines” y fue posteriormente indultado por Heureaux.

Los jóvenes integrantes de la Junta estuvieron esperando el momento adecuado para levantarse en armas, y en la primavera de 1899 recibieron a Jacobo De Lara, quien retornó de París con instrucciones de Juan Isidro Jimenes de ajusticiar a Lilís. Sin embargo, estas instrucciones no fueron aceptadas por la unanimidad del seno de la Junta, ya que mientras Ramón Cáceres se manifestó de acuerdo con la misma, Vásquez sugirió el derrocamiento de la dictadura a través de una revolución.

Vásquez posteriormente fue convencido y apoyó los planes de Jiménez iniciándose los preparativos de eliminación del tirano, quien se presentó el 25 de julio en la tarde a la población de Moca, hospedándose en la casa de Carlos María Rojas, donde pernoctó.

El dictador, al día siguiente, después del mediodía, luego de conversar con los comerciantes y obtener de éstos promesas de que lo respaldarían en sus nuevos planes financieros, se dispuso a abandonar la población. Los jóvenes revolucionarios, momentos antes de la partida del tirano, se presentaron al lugar con el propósito de materializar su plan. Sin embargo, se produjo un momento de indecisión en el grupo por lo que Ramón Cáceres se dirigió hacia el tirano con el objetivo de cumplir lo acordado, encontrando el respaldo de Jacobito de Lara, de 16 años de edad, quien se les unió y ambos dispararon en contra de Lilís la tarde del 26 de julio de 1899.

El primer disparo lo recibió Heureaux del jovencito Lara y luego otro de Cáceres, quien de esta manera cumplió la promesa de vengar la muerte de su padre, Manuel Altagracia Cáceres.