Cariforo: Vigésima Reunión del Consejo de Ministros.

29 noviembre, 2012

Honorable Embajador Irwin La Rocque, Secretario General del Caricom; Honorable Christian Leffler, Director General de la Unión Europea para el Desarrollo y Relaciones con África, El Caribe y El Pacífico; Honorable Carlos Morales Troncoso, Canciller de la República Dominicana; Honorable José del Castillo, Ministro de Industria y Comercio Distinguidos Ministros, Jefes de Delegaciones, Representantes de Organismos Regionales; Distinguidos Señores Miembros del Cuerpo Diplomático Acreditados al país; Señores Invitados Especiales; Señoras y señores: Es un honor para mi país, recibir en nuestra capital esta Vigésima Reunión de Ministros del Foro del Caribe, que nos honra presidir en esta ocasión. Espero que estén disfrutando de la hospitalidad de nuestro pueblo, y les deseo a todos y todas una feliz, y fructífera estancia aquí, en la República Dominicana. Distinguidos señores, Uno de los pilares que sustenta la arquitectura del Acuerdo de Asociación Económica, ha sido el fortalecimiento de la integración regional en el Caribe. Si bien el CARIFORO, representaba un conjunto de países, con diferentes niveles de integración económica, el Acuerdo de Asociación Económica nos brinda una sombrilla, que nos empuja hacia una serie de compromisos comunes, que tenderán a simplificar los procesos para que los agentes económicos europeos y los de nuestros países caribeños, puedan operar con mayor eficiencia, aportando un elemento importante de pre-visibilidad en las reglas de juego del comercio internacional. A estas alturas, a pesar de las diferencias que indudablemente son parte de nuestra realidad, ya nadie duda de que nuestra región caribeña constituye una identidad propia y definida, con peso específico en el tablero internacional. Estamos dando ejemplos de eficacia y creatividad en la búsqueda de nuestro propio modelo de desarrollo económico y social, pero también político y cultural. En nuestra región existen ya diferentes procesos de asociación e integración que, con diferentes características y velocidades, con sus imperfecciones y sus virtudes, avanzan hacia esa Latinoamérica fuerte y unida con la que no dejamos de soñar hasta no verla convertida efectivamente en la Patria Grande de Bolívar, que hoy sigue siendo nuestra inspiración. Mercosur, Comunidad Andina, Unasur, el SICA, el CARICOM, son uniones aún imperfectas, que deberán converger hacia una mayor integración política, económica y social, pues las bases culturales de la unión están dadas por nuestro origen común. El propósito de nuestro gobierno, es que República Dominicana redoble sus esfuerzos por formar parte de esos procesos y avance, cada vez más, hacia nuevos acuerdos y alianzas, que se transformen en bienestar para nuestros pueblos. Es el camino que nos indica la Historia, que nos indica el presente. La humanidad avanza de integraciones menores a integraciones mayores. En ese sentido, la Unión Europea es pionera y constituye un ejemplo para todos nosotros. Si con diferencias lingüísticas, culturales, con guerras de por medio, con enfrentamientos ancestrales, los países europeos han consolidado la unión en medio siglo, los caribeños en particular, y los latinoamericanos en general, no tenemos excusas. Afianzar nuestros lazos, en algunos casos todavía incipientes, y transformarlos en procesos completos de cooperación, no sólo económica sino también política y, principalmente, social, debe ser el primer y más importante aporte de nosotros a la unidad de toda Latinoamérica y del Caribe. Amigos y amigas, Desde la Presidencia, tengo el firme propósito de profundizar y dinamizar nuestra participación en todos los foros internacionales, porque entendemos que en ese diálogo y en ese intercambio está el verdadero camino hacia el progreso de nuestros pueblos. Estoy convencido de que República Dominicana puede y debe tener un papel importante en la consolidación de alianzas y acuerdos, tanto entre los países del Caribe, como con el resto de Latinoamérica y por supuesto, con socios estratégicos como Europa o Estados Unidos. Estamos decididos a cumplir ese papel y a poner todos nuestros esfuerzos al servicio de un mejor entendimiento y de una mayor cooperación que nos permita, como primer objetivo, dar respuesta a las importantes demandas sociales que aún reclaman nuestras sociedades. La riqueza, el crecimiento económico, el aumento del PIB, son variables importantes, pero pierden significado si no logramos transformarlas en bienestar, en oportunidades, en justicia social. Ese será nuestro rumbo y nuestra prioridad en todos los ámbitos internacionales, promover acuerdos que garanticen, no solo la dinamización de nuestros mercados sino, sobre todo, que ese dinamismo y esa generación de ingresos lleguen a todas las capas sociales de nuestras sociedades. Debemos vencer los prejuicios y posturas anacrónicas de quienes piensan que no necesitamos de nuestros hermanos y nuestros vecinos y que no tenemos tampoco obligaciones hacia ellos ni debemos ser solidarios. Yo estoy decidido a transitar ese camino y, por eso, una de mis primeras acciones ha sido impulsar las relaciones con nuestro vecino Haití, con quien aspiramos a alcanzar importantes acuerdos, no solo económicos, sino también políticos y sociales. Distinguidos señores representantes, Los acuerdos de cooperación precisan de la confianza y el respeto mutuos, para avanzar sin recelos hacia un bien común. Esto requiere en el interior de nuestros países mentalidades modernas y democráticas, capaces de superar viejos conflictos y de mirar a nuestros vecinos de igual a igual, con espíritu de diálogo y concertación. Si algo nos ha enseñado la historia reciente es que no podemos dar nada por supuesto. Verdades que parecían incontestables se han demostrado falsas, imperios económicos que nunca pensamos ver caer se desmoronaron de un día para otro, países que arrastraban décadas de pobreza y desigualdad han sacado a millones de personas de la miseria en pocos años. De la misma forma, los acuerdos que hace unos años parecían imposibles ahora pueden tornarse beneficiosos y los que un día nos parecieron países enemigos pueden ser ahora el aliado estratégico que necesitamos. Por eso, ante la realidad cambiante de un mundo convulso y en crisis, necesitamos más que nunca abandonar los viejos dogmas y repensar nuestras relaciones a la luz del diálogo franco y abierto. Los países del Caribe que se sientan hoy en este foro no son los mismos que firmaron el Acuerdo de Asociación Económica en 2008, tampoco lo es Europa. Estos últimos 4 años han transformado profundamente nuestras realidades. Y eso debe reflejarse también en nuestras futuras estrategias. Señoras y señores, Es hora de ser audaces, de abrir espacios para nuevos acuerdos, de impulsar una agenda social conjunta para nuestros pueblos, de apostar por acuerdos económicos justos, que prioricen a las personas. Mi país está decidido a iniciar ese camino, con acciones concretas, con plazos y con compromisos firmes. Sabemos que este foro de diálogo ha dado muy buenos frutos, y estamos convencidos de que puede dar aún muchos más. Por eso, desde ya, cuenten con nuestra energía y dedicación, para que este proceso cobre nuevo impulso y nos permita hacer llegar a nuestros pueblos más desarrollo, más prosperidad y, en definitiva, más felicidad.

¡Muchas gracias!